El verano, ¡ay, el verano! Una época idílica para experimentar en todos los sentidos. El tiempo libre, el calor, las nuevas amistades y la sensación de que nadie sabe quién eres en tu lugar de vacaciones. Todas estas cosas y alguna más, hacían que en tu juventud te sintieras más desinhibido y te atrevieras a hacer cosas que a lo mejor no serías capaz de realizar en tu día a día.

 Aquellos amores de verano y esas amistades en las que se forjaban lazos fuertes en poco tiempo, quien pudiera volver a aquellos momentos en los que descubres cosas por primera vez, esas primeras veces que ya no volverán a repetirse.

Como digo, una época donde experimentar y conocerse a sí mismo. Siempre había en la pandilla alguno más mayor que te preguntaba la fatídica cuestión, ¿ya te haces pajas? Todos sabemos su significado, pero:

¿De dónde procede la expresión hacerse una paja?

La primera versión de la procedencia de hacerse la paja

La primera versión que tenemos del origen de este término nos habla de la época en la que el cereal se separaba a mano de la espiga, el movimiento de separar a esta del tallo inferior, llamado comúnmente paja, (Ya sabéis primero la paja, después el grano) puede recordar al movimiento de subir y bajar la piel del miembro viril. 

Aunque pueda ser plausible, lo veo poco probable, me resulta más una opción a posteriori para dar una explicación al término, que el verdadero origen.

Además, tener en cuenta que por lo general el cereal se trillaba (Trillar, este verbo también se usa para referirse al acto sexual en zonas rurales) para economizar el esfuerzo, esta no era una labor que se hiciera a mano, uno a uno o al menos no era lo común.

La segunda versión del término Hacerse una paja

La segunda versión nos habla de un origen Latino (Romano, no vayáis a pensar que su origen es reguetonero, ellos son embajadores, no creadores del término).   

Esta, a mi juicio, puede ser una opción más fiable, los expertos dicen que procede del término “pascere”, cuyo significado era ‘satisfacer’, ‘dar gusto’.

No sé vosotros que opinaréis, pero esta terminología se ajusta más al acto de darse cariño que la otra explicación. Como ya todos sabemos, la propia evolución del lenguaje dio origen al término.

Tercera versión de Hacer una paja

Pero aún nos queda una tercera opción que es igual de plausible y como no, procede de una palabra árabe (es innegable la huella que dejaron en su día) la palabra protagonista no es otra que “paššaša” (acariciar) que también concuerda con el acto de magrearle el cuello a la gallina de pescuezo «pelao».

Al parecer, estas son las tres versiones más probables del origen de la expresión más usada como eufemismo para la masturbación, pero existen muchas más para referirse a ello.

Estas son unas cuantas que yo conozco:

Cascársela, hacerse una gallarda(esta le encanta un amigo mío que se apellida Gallardo), acariciar a la rata, verle los ojos a la sardina(viene de un chiste muy antiguo), jugar al 5 contra el calvo, hacerse el harakiri (sepukku si eres otaku), hacerse una manuela, peinar a la nutria, hacer llorar al tuerto, MA-YO-NESA, Vladímir y a dormir, sacarle punta al lápiz, tirar de la garrucha(vestigios de mi época de albañil) y sacar agua del pozo

En el caso de las mujeres también podemos incluir algunas formas de expresarlo, aunque ya sabemos que ellas no hacen esas cochinadas:

Jugar a tirar telarañas como Spider-Man, apagar el interruptor embrujado, echar un rasca, hacer ronronear al gato, hurgar en el monedero de la abuela, quitar las legañas, encender la hoguera en supervivientes, dar slide en Instagram, llamar a ascensor estropeado, escrachar el disco como DJ con Parkinson y acelerar la moto en vacío. 

Estas son las que yo conozco, si conocéis alguna más me gustaría que me la comentarais. Sin más me despido de vosotros, espero que os haya gustado.

Un saludo y muchas gracias por leerme.

Posdata: Los millennials dijeron mayonesa cantando y la mayoría de las referentes a la mujer son invención del genial Berto Romero.

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