Curiosamente, si preguntamos a la mayoría por una mujer que se hizo pasar por guerrero y lucho por su país, todos responderán Mulan. Pero existe una mujer española que se travistió en una época donde podían matarte por ello y cumplió con sus sueños tanto heroicos como amorosos, esta es la increíble historia real de Catalina de Erauso, la monja alférez, que desafío a su tiempo y se enfrentó a una vida de aventuras a base de arrojo y valor. Es sin duda una de las figuras más fascinantes y enigmáticas de la historia de España. 

Primeros años y entrada en el convento

Catalina nació en San Sebastián a finales del siglo XVI, ella en sus memorias asegura que nació en 1585, pero en los comentarios de texto de la obra publicada en 1829 por don Joaquín María de Ferrer, nos asegura que en la partida de nacimiento de la iglesia de su localidad aparece como fecha  1592. Nació en el seno de una familia noble y militar. Su padre, era un capitán al servicio del rey Felipe III y sus hermanos también siguieron la carrera de las armas. Catalina, sin embargo, fue destinada a la vida religiosa desde muy pequeña. A los cuatro años fue internada en un convento de dominicas, donde pasó una infancia y una adolescencia marcadas por el aburrimiento, la rebeldía y el deseo de libertad.

Escapada del convento y comienzo de una nueva vida.

Un día, cuando tenía unos quince años, decidió escaparse del convento después de reñir con otra novicia y sobre todo, ante la inminente llegada del día en el que la nombrarían monja en contra de su voluntad. Aprovechó un descuido de la priora para hacerse con las llaves y así escapar del convento. Se cortó el pelo, se vistió de hombre y adoptó varios nombres falsos para ocultar su identidad. Así comenzó una increíble odisea que la llevó a recorrer España y América, viviendo todo tipo de peripecias y peligros, la mayoría de estos provocados por su carácter colérico y pendenciero.

Cambio de nombre y encuentro con su padre

Llegó a Vitoria, donde entró a trabajar en casa de un médico, pariente lejano, que no supo reconocerla con los ropajes de hombre. Tres meses después robó todo el dinero que pudo a su pariente y se estableció en Valladolid. Allí se convirtió en paje del secretario del rey Juan de Idiáquez y se hizo llamar Francisco de Loyola. En sus memorias relata que se encontró con su padre, pero este no la reconoció. Así de eficaz era su disfraz como hombre, algo que nos hace entender cómo pudo enrolarse en el ejército tiempo después.

En Bilbao apedreó a unos muchachos que se burlaron de ella e hirió a uno tan gravemente que fue encarcelada un mes. Luego pasó a Estella, en Navarra, donde se empleó como paje de un hidalgo. Dos años más tarde volvió a San Sebastián y al parecer coincide en misa con su madre y esta, al igual que su padre, tampoco la reconoció.

Viaje al nuevo mundo.

Después de tantos agravios como hizo, no es difícil saber el porqué de su decisión de cambiar de aires. Catalina se enroló en la marina que venía de América y viajo por toda la América Hispana.

Al parecer tuvo acceso al camarote del capitán donde robo 500 pesos( el peso era una moneda de una onza de plata que equivalía a 8 reales) si tenemos en cuenta que un ducado valía unos 11 reales podemos discernir que Catalina dio un gran golpe y la suerte que habría recibido si hubieran llegado a pillarla.

Se escondió en el puerto hasta que las velas de los navíos españoles se perdieron en el horizonte. Así lo explica en sus memorias:

Estando ya embarcada la plata y aprestado

todo para partir la vuelta de España, yo le hice

Un tiro cuantioso’ á mi tio cogiéndole quinientos pesos:

 á las diez de la noche cuando él estaba durmiendo,

 salí y dije á los guardas que

me enviaba el capitán á un negocio á tierra:

dejáronme llanamente pasar como me conocían :.

 salté en tierra, y nunca me vieron mas.

De allí á una hora dispararon pieza de leva, y

zarparon hechos á la vela.

Catalina de Erauso.

Poco parece que le duró esta pequeña fortuna, Catalina, al parecer, tras dejar este barco, entro al servicio de un capitán del virreinato llamado Juan de Ibarra, con el que partió a Panamá. Con este estuvo cosa de 3 meses, pero al parecer no se ocupaba bien de ella y en este tiempo gasto la totalidad de lo afanado a su tío.

 Catalina era una jugadora empedernida, algo que nos hace entender cómo en tan poco tiempo pudo despilfarrar tanto dinero.

Ya sin blanca y sin vistas de mejora, abandonó al capitán y entro al servicio de un mercader con el que sí consiguió sus pretensiones económicas. 

Con este mercader estuvo mucho tiempo asentada, incluso ambos se salvaron a nado de un naufragio, tal era la confianza de este tenía en catalina que la dejo a cargo de una gran cantidad de bienes que ella vendió tal y como su amo le había mandado.

Pero su carácter pendenciero la hizo caer de nuevo en desgracia, según narra ella misma:

Estábame un dia de fiesta en la comedia en mi asiento que habia tomado,y sin mas atención, un fulano Reyes vino y me puso otro tan delante y tan arrimado que me impedia la vista. Pedíle que lo apartase un poco, respondió desabridamente, y yo á él: y díjome que me fuese de allí, que me cortaría la cara. Yo me hallé sin armas mas que una daga, salímede allá con sentimiento: entendido por unos amigos me siguieron y sosegaron. El lunes por la mañana siguiente estando yo en mi tienda vendiendo, pasó por la puerta el Reyes y volvio á pasar. Yo reparé en ello, cerré mi tienda, tomé un cuchillo, fuíme á un barbero y hícelo amolary picar el filo como sierra: púseme mi espada, que fue la primera que ceñí; vide á Reyes delante de la iglesia paseando con otro,fuíme á él por detras, y díjele

 ¡ah señor Reyes! Volvió él y dijo: 

¿Qué quiere? Dije yo : esta es la cara que se corta, y díle con el cuchillo un refilón de que le dieron diez puntos 1 : él acudió con las manos á su herida: su amigo sacó la espada y vínose á mí, yo á él con la mia: tirémonos los dos, y yo le entré una punta por el lado izquierdo, que lo pasó y cayó. Yo al punto me entré en la iglesia que estaba allí. Al punto entró el corregidor D. Mendo de Quiñones, del hábito de Alcántara, y me sacó arrastrando, y me llevó á la cárcel, la primera que tuve 3 , y me echó grillos, y metió en un cepo.  

Catalina De Erauso.

Su amo la sacó de prisión con el ánimo de casarla con su propia amante, pero al negarse a ello Catalina, el comerciante acordó su traslado a otra ciudad para que siguiera ocupándose de sus negocios como hasta ese momento.

 Al cabo de un par de meses apareció el tal Reyes con dos amigos. Una nueva trifulca acabó con otro hombre atravesado por el estoque de la donostiarra, uno de los hombres que la ayudo en su pelea, vizcaíno como ella, se ofreció a llevarla el mismo a la cárcel. De camino a esta le dijo en euskera que escapara de su captura forcejeando y que corriera a acogerse a sagrado en la iglesia y así hizo nuestra Heroína.

De nuevo su amo la salvo de la muerte, pero esta vez sus caminos se separaron, este le dio 2600 pesos y una carta de recomendación.

Llegada a lima y nuevas aventuras

Allí entro al servicio de un rico mercader gracias a la recomendación de su antiguo amo, pero un día pasados ocho meses desde que entro a su servicio la vio por entre unas rejas intimando con una de las doncellas que vivían en casa de este, hermanas de su mujer. Me encanta como ella misma lo narra:

Al cabo de nueve meses me dijo que buscase mi vida en otra parte; y fue la causa que tenía en casa dos doncellas hermanas de su muger, con las cuales y sobre todo con una que mas se me inclinó, solia yo mas jugar y triscar: y un dia estando en el estrado peinándome acostado en sus faldas, y andándole en las piernas llegó acaso á una reja por donde nos vio y oyóá ella que me decia que fuese al Potosí y buscase dineros, y nos casariamos. Retiróse, y de allí á un poco me llamó, y me pidió y tomó cuentas, y despidióme, y fuíme. 

Catalina De Erauso

Después de su despido y con ganas de ver mundo y vivir aventuras, decidió enrolarse en una compañía que sentó plaza en lima para acudir a la guerra contra los mapuches en chile. 

Y así dejamos de momento a Catalina, ya que su historia es tan magnífica que he decidido narrarla en al menos dos artículos, espero que os gusten.

Continuará..

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