Inca Garcilaso de la Vega
Av Ukjent.
Lisens: Falt i det fri (Public domain)

A estas alturas, todos sabemos por qué se celebra el Día del Libro el 23 de abril; conmemora la muerte de posiblemente los mejores escritores de la era que sentó las bases de lo que somos hoy en día. A Cervantes y Shakespeare nadie tiene que presentarlos porque son archiconocidos, pero ¿quién era el tercero en discordia? Inca Garcilaso de la Vega.

Hijo de un noble español y una noble inca, de la familia del Inca Túpac Yupanqui y del Inca Huayna Cápac. Inca Garcilaso de la Vega, este escritor e historiador mestizo del siglo XVI, no solo se convirtió en la voz de una era, sino también en el puente entre el imperio inca y el mundo español.

Nacimiento e infancia

Nacido en el corazón del Cuzco en 1539, Inca Garcilaso de la Vega fue el hijo de Sebastián Garcilaso de la Vega y Vargas, de la nobleza extremeña, y de la ñusta o princesa inca Isabel Chimpu Ocllo, bisnieta del Inca Túpac Yupanqui y nieta del Inca Huayna Cápac. Su vida fue un testimonio de la convergencia cultural, educado en las tradiciones de su herencia inca mientras abrazaba las influencias renacentistas españolas.

Esta dualidad cultural se refleja en su obra, donde Gómez Suárez de Figueroa (nombre de nacimiento) teje con maestría las narrativas de dos mundos en un tapiz literario sin precedentes.

Recibió en el Cuzco una esmerada educación en primeras letras a cargo de Juan de Alcobaza. Estuvo al lado de los hijos de Francisco y Gonzalo Pizarro, mestizos e ilegítimos como él, pero durante sus primeros años también estuvo en estrecho contacto con su madre y con lo más selecto de la nobleza inca, entre los que se contaban los hijos de Huayna Cápac: Paullu Inca y Alonso Tito Atauchi. Accedió, pues, a la instrucción de los amautas o sabios incas versados en la mitología y cultura inca.

Inentendible orden real que marcó su vida

A los 13 años de edad se le desmoronó el mundo familiar al cusqueño. Por disposición real, su padre fue obligado a desembarazarse de su madre. Doña Isabel recibió de la corona la misma retribución de ingratitud y desengaño que Doña Marina la Malinche, esposa de Hernán Cortés y de la amante indígena de Pedro de Alvarado.

Todas las aristócratas indígenas que llenaron con amor la soledad sentimental de los conquistadores y fundaron familias con ellos, padecieron este injusto ostracismo debido a ordenanzas reales. Aunque después fueron restituidos sus derechos, el daño ya estaba hecho.

El joven Garcilaso entendió que la separación conyugal no era por voluntad de su padre, sino por motivos políticos que debía acatar, si no quería privarse de sus bienes y sufrir los rigores de la desobediencia al rey. Aun así, siguió conviviendo con su padre, situación que no se alteró con la llegada de la española Luisa Martel de los Ríos, su madrastra.

Muerte de su padre y partida a la península a formarse

El 20 de enero de 1560, a los 20 años, poco después del fallecimiento de su padre, Garcilaso salió del Cuzco rumbo a la Ciudad de Lima, dispuesto a embarcarse hacia España. Tras una breve estancia en Extremadura, donde visitó a unos familiares, se estableció en la ciudad cordobesa de Montilla, donde residía su tío Alonso de Vargas. Luego, en 1561, se trasladó a Madrid a solicitar algunas mercedes que la Corona le debía a su padre por sus servicios en el Perú, y ahí conoció al conquistador Gonzalo Silvestre, quien le suministró numerosos datos para su obra La Florida del Inca.

Su solicitud a la Corona le fue denegada (acusaron a su padre de favorecer al rebelde Gonzalo Pizarro dándole un caballo que le salvó la vida en la batalla de Huarina, y tal versión fue apoyada por los cronistas de indias oficiales.

Desengañado, pensó en volver a Perú en 1563, pero optó por permanecer en la península y seguir la carrera militar.

Abandonó el nombre de Gómez de Figueroa y firmó ya para siempre con el de Garcilaso de la Vega, por el que sería conocido por la posteridad.

Soldado de los tercios españoles

Como su padre logró el grado de capitán y estuvo bajo el mando del duque de Alba en la batalla de la rebelión de las Alpujarras, ahí es nada. Algunas fuentes negra leyendistas dicen que se vio obligado a dejar el ejército a causa de que por su condición de mestizo no le tenían mucho respeto, algo totalmente absurdo teniendo en cuenta su rango.

Lo cierto es que la muerte de su madre y de su tío Alonso de Vargas en 1571 le adjudicó bienes en herencia que hicieron que en el futuro no tuviese que preocuparse por su sustento. Para más INRI, en 1586 falleció su tía doña Luisa Ponce, viuda de su tío Alonso, cuyos bienes acrecentaron aún más su bienestar económico y le posibilitaron entregarse a la cultura.

Aun así, estuvo por 20 años más en el ejército, creo que estuvo en Italia, pero no he encontrado fuentes que lo acrediten, hasta que en 1590 dejó las armas y entró en la vida religiosa.

El Impacto en la Literatura y la Historia

Frecuentó los círculos humanísticos de Sevilla, Montilla y Córdoba y se volcó en el estudio de la historia y en la lectura de los poetas clásicos y renacentistas. Tuvo una relación estrictamente comercial con el célebre Luis de Góngora, y en Montilla coincidió con Miguel de Cervantes, que recaudaba fondos para la Corona. Parece ser que Cervantes conocía sus obras.

Su obra más emblemática, “Comentarios Reales de los Incas”, es una crónica detallada que ofrece una perspectiva única sobre la historia, la sociedad y las costumbres del imperio inca. Este texto no solo sirve como un documento histórico invaluable, sino también como una obra maestra literaria que ha resistido la prueba del tiempo.

Inca Garcilaso de la Vega es considerado el primer escritor mestizo de América y es aclamado como el “príncipe de los escritores del Nuevo Mundo”.

Su habilidad para presentar una narrativa equilibrada y empática lo ha establecido como una figura central en la historiografía peruana y en la literatura del Renacimiento español.

Obras

Su vinculación con el mundo de la literatura comenzó con la traducción (1590) de los Diálogos de amor de León Hebreo. Su primera crónica, La Florida del Inca (1605), epopeya en prosa, trata de la conquista de la península de ese nombre por Hernando de Soto.

Como gran obra máxima destaca los Comentarios reales. La primera parte (1609) narra la historia, cultura e instituciones sociales del imperio incaico; y la segunda, a la que llamó Historia general del Perú (publicada póstumamente en 1617), se ocupa de la conquista de esas tierras y de las guerras civiles.

Podéis encontrar las obras del Inca Garcilaso de la Vega gratis en el archivo de la biblioteca nacional digital, pero eso sí, desempolvad vuestro castellano antiguo.

Solo tenéis que pulsar aquí y en el buscador de la página poner el nombre de la obra que queráis leer.

23 de abril de 1616

Esta es la fecha de su muerte, un día simbólico para la literatura mundial, ya que ese día también fallecieron Cervantes y Shakespeare. Gracias a esta coincidencia, esta fecha se usa para celebrar el Día del Libro.

Conclusión: Un Puente entre Dos Eras


Inca Garcilaso de la Vega no fue solo un cronista de su tiempo, sino un visionario que entendió el valor de preservar y compartir la riqueza de dos culturas distintas. Su legado perdura, recordándonos la importancia de la inclusión y el respeto mutuo en la narrativa de nuestra historia compartida.

Espero que os haya gustado y muchas gracias por leerme.

Fuentes:

https://www.cervantesvirtual.com/portales/inca_garcilaso_de_la_vega/autor_apunte

https://www.bbva.com/es/el-inca-garcilaso-de-la-vega-en-5-curiosidades

https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/8685/Garcilaso%20de%20la%20Vega%20el%20Inca

https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/las-tres-crisis-del-inca-garcilaso-de-la-vega/html/ba30d44e-a0f5-11e1-b1fb-00163ebf5e63_2.html

Entradas que te podrían interesar:

Optimized by Optimole
error: Content is protected !!