Esta poesía va dedicada a todos aquellos sabios de lengua trabada que habitan nuestro país. Esos que tienen unos inmensos conocimientos sobre todo lo que implica una de las actividades más importantes del ser humano, producir alimentos.

 Tened en cuenta que las funciones básicas de un ser vivo son la nutrición, relación y reproducción, si esto es así:

 ¿Por qué últimamente se ataca a quien nos surte de algo tan esencial?

La sociedad poco a poco va perdiendo el norte de lo que es importante y solo responden a ciertas campañas de marketing mediático tomando por bueno toda la bazofia que sueltan por la boca sus líderes afines.

Por un lado, tenemos la mejora de la alimentación en las personas en los últimos años, algo que evidentemente es fundamental y bueno para todos, cada vez somos más conscientes de que hay que comer sano. Pero, por otro lado, cuando aquellos que se encargan de producir alimentos de calidad levantan la voz porque están compitiendo contra productos que no tienen medidas de control, se les llama ¿Fachas?

Pobre de mi gente que está perdida en un océano de información guiada, que de buena que es, cree todo lo que les dicen aquellos que supuestamente están para mirar por nosotros, pero que tan solo miran por una cosa, su bolsillo.

¿Qué significa ser un cateto?

Según el diccionario de la lengua española, un cateto es lo siguiente:

Dicho de una persona: Pueblerina o palurda. Tosco o vulgar.

Y sus sinónimos son los siguientes.:

Rústico, tosca, ordinario, ignorante, necio, bobo, paleto, palurdo, patán, pueblerino.

Que queréis que os diga, creo que esta definición está bastante obsoleta, de hecho pienso que jamás fue del todo así, no dudo que épocas donde la información y la formación era de difícil acceso, las gentes que habitaban las zonas rurales fueran toscas en sus formas y en su habla. Aún hoy día es cierto que puede haber personas que lo son de algún modo, pero de ahí a tratarnos de ignorantes va un trecho.

Porque un cateto con 12 años ya sabe más oficios de los que van a aprender otros en toda su vida, cuidado del ganado, recovero, hortelano…

Muchos conocimientos más importantes para la vida que saber programar en c o JavaScript y esto creo que es innegable o si no cuando tengáis hambre preparaos un bocadillo con unas buenas variables, tomo este ejemplo y espero que nadie se enfade, porque yo mismo estoy estudiando programación. 

Muchas veces pienso en toda esta gente que se ha criado tan solo conociendo este tipo de oficios, si hubiera una catástrofe ¿Qué será de ellos?

Menos mal que los catetos somos buena gente y os echaremos una mano, solo pedimos una cosa que empecéis a respetarnos y recordar que:

«La sociedad que pierde su soberanía alimenticia está condenada a pasar hambre.»

Sin más os dejo con esta poesía, espero que os guste:

No por catetos somos ignorantes,

ni por ignorante serás un cateto.

Orgulloso estoy de mi ceceo constante;

tanto, que mi pecho lo tengo repleto.

Y aunque mis formas parezcan toscas,

soy un niño en mis adentros

que llora cuando lo mío desprecian,

cuando atacan lo nuestro.

Y lloro, lloro cuando me dicen

que no entienden mi habla,

mientras yo hago por comprender 

hasta aquel que escupe las palabras.

Lo hago cuando no respetan mi trabajo,

parece que por cierto pensaran

que en ristras crecen los ajos.

Más quisiera a vosotros veros

en esas labores  que agotan,

así dejaríais de creeros

que tan solo con mimo y agua

los frutos de la tierra brotan

O con una sonrisa y buenas palabras

conjurando un abracadabra.

Pero  no me rindo ni me callo,

sigo siendo fiel a mi esencia.

 nadie me quita lo que valgo,

ni me amarga la existencia.
Categorías: Poesía

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