Normalmente, me gusta hacer una entrada que de contexto al poema que comparto con vosotros, pero creo que en esta ocasión no es necesario, puesto que estos versos hablan por sí solos.

Debo decir con orgullo 
que de mí se pueden aprovechar,
si queda algún órgano afinado
que a otro lo pueda enmendar.

Quede aquí como aviso 
El estado de este semental 
que quien advierte no engaña 
ni pervierte la verdad.

De las piernas mejor la derecha,
pues la izquierda de fábrica 
ya vino en un estado fatal.
Con una cicatriz que fue testigo
de cuando se enderezó lo doblado
y quedé el donado enterado 
que ni su tamaño es igual.

La cadera ha sufrido los vaivenes
de esta vida de trabajos 
si la usa lo mismo le entretiene
su movimiento más usado:
Culo arriba, culo abajo.

La cintura cada vez más hermosa 
y difícil de doblar, si la engrasa 
lo mismo rebosa, pues la grasa 
es su envoltura actual.

El vientre lo tengo cosido
por una daga inclemente 
esa que me clavó un residente
sin piedad ninguna mediar.

El pecho y los brazos, 
antiguas joyas del pasado,
ahora perdieron la grandeza 
qué tanto esfuerzo había costado.

Si la cabeza quieren aprovechar
busquen un cuello experimentado
pues tanta tontería se ve que pesa
y mi contenedor es peso pesado.

De mis bolsas escrotales 
hagan ustedes dos costales 
y búsquenle utilidad
pues cargaron con 
dos pesados concejales  
y no hay duda de su buena calidad.
 
A los órganos interiores 
no sé qué tiempo le quedará 
aunque mi corazón solo se deteriore
el estómago lo tengo genial.
Dudo que alguien lo quiera 
porque alimentarlo cuesta un quintal.

Tan solo quedaría mi cerebro 
pero ahí no creo que quieran entrar 
aunque lo parezca no estoy cuerdo
y tengo papeles que lo pueden acreditar.
Categorías: Poesía

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