Hoy quiero compartir con vosotros una poesía que habla de una triste realidad: el abandono que sufren muchas personas mayores. Parece que los pobres estorban, molestan hasta en sus propias casas. Esto es debido, creo yo, a la sociedad tan egoísta en la que vivimos hoy en día, que ni se plantea realmente que ellos también llegarán a viejos. Una sociedad resultadista que obvia el esfuerzo y carece de memoria, en la que parece que solo vale lo que aportas en el presente. Espero que os guste:

Con el rostro surcado

por las huellas del tiempo.

Una gorra calada

y en su boca un lamento.

Ya camina cansado

y no corre el abuelo.

Sus piernas dobladas

Soportan el peso

De la triste certeza, 

 De su futuro incierto.

Ya sus ojos hundidos

que  reflejan la pena,

Tras una vida luchada

Para criar a las hienas

Que hoy lo dejan de lado.

¡Perdónalos, pobre de ellos!

No se lo tengas en cuenta,

Que mis nietos aprendan 

A librar la contienda. 

Solo te pido dios mío.

Que su ejemplo se mantenga
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