Ayer fue el cumpleaños número 40 de mi hermano. Hoy me gustaría regalarle este artículo para que entendáis un poco más cómo es la vida del campo. Como ya sabréis los que me vayáis siguiendo, yo crecí en un ambiente rural y siempre con ganado, principalmente ovejas, pero al cumplir la mayoría de edad decidí que esa vida esclava no era para mí porque limitaba mucho el tiempo que me quedaba para disfrutar de mis aficiones y me fui a trabajar en la construcción. A mi hermano le paso algo parecido, pero hace unos años por cuestiones personales tuvo que retomar el trabajo que con tanto mimo nos enseñó nuestro padre.

Desde pequeños juntos aprendimos como cuidar al ganado, como curarlo, como pastorear, como cogerlo, para no dañarlo y demás vicisitudes de este. Nuestros compañeros de faena siempre fueron los perros, durante años los hemos criado y adiestrados para que aprendan a pastorear con nosotros, muchos solo podéis imaginar el vínculo que se crea entre animal y persona, ya os lo digo yo. Por ejemplo, ahora en verano, una época en la que el ganado ovino por el fuerte calor que hace en Andalucía no come de día y como nuestro modo de ganadería es totalmente extensiva, las ovejas se pastorean de noche. Volviendo este oficio nocturno de junio a octubre prácticamente. Desde bastante niños acompañamos a nuestro padre de camino por las cañadas reales de Ronda a jerez, en busca de los rastrojos de remolacha que daban sebo al ganado para soportar el difícil invierno de la serranía. Mil veces dormimos arremolinado en una manta con nuestros perros sobre nosotros, compartiendo nuestro calor.

Hay una corriente ahora que quiere criminalizar esto, un oficio realizado de esta forma desde hace milenios, totalmente ecologista, que respeta y no varía el ecosistema de ninguna forma.

Por ejemplo, la tan famosa sierra bermeja se quemó, entre otras cosas, porque nuestros lumbreras, con titulitis, decidieron que el ganado era peligroso para la supervivencia del Pinsapo, una especie que ha crecido fuerte sin sus cuidados hasta ahora, coexistiendo con la ganadería. Y es que apagan más fuegos cien ovejas en invierno que mil bomberos en verano.

Este año una ley quería prohibir que los perros pastorearan primero y después quiso limitar el tiempo de trabajo (que para ellos no es trabajo), esta ley decía que el perro no podía empezar hasta el año, algo absurdo puesto que el perro si sale a esa edad ya no aprende porque prácticamente son adultos. El perro arranca cuando quiere, lo hace por instinto y normalmente lo hace como un juego de su niñez. Siempre hay perros mayores que hacen el trabajo y estos, sus hijos, al igual que nosotros hacíamos con nuestro padre, tan solo lo acompañan.

Acercaos algún día a un rebaño y ver cómo disfrutan estos compañeros caninos de su vida y haceros esta pregunta. ¿No creéis que ellos prefieren la libertad y los juegos, disfrutar del deporte que realizan, que estar gran parte del día encerrados esperando a que tú llegues a sacarlo?

Lo único que quiero expresar con esto es que antes de legislar algo que desconoces, debes, al menos, preocuparte por entenderlo. Evidentemente, si hay alguien que maltrata tanto a los perros como al ganado, deben existir leyes que protejan a los animales de los desalmados, pero nunca que paguen justos por pecadores. Algún día extenderé este tema adjuntando fotos y videos para que entendáis mejor a lo que me refiero. Aquí os dejo esta poesía que hice este año en referencia a ello:

Queréis legislar el campo 
y entrometeros en la vida rural

¿Acaso habéis oído los llantos de su
 existencia brutal?

Desde vuestro cómodo despacho, 
buscáis votos sin piedad.

Traicionáis al que tanto lucha,
 pero hoy escucharéis mi verdad.

No sabéis lo que es el campo,
 ni el sudor, ni el sacrificio.

Solo os importa el beneficio
 y el poder que os da el mando.

Ocupaos del país, mamarrachos,
 o iros y no volváis más.

Rectificad porque no tenéis Razón,

dejad trabajar a ganaderos y labriegos,

que son, quienes dan de comer a la nación.

He de decir que al final rectificaron y esta ley no repercutió en la ganadería. Desde aquí me gustaría reivindicar más respeto, compresión y protección para el mundo rural. Un saludo y muchas gracias por leerme.

Categorías: Poesía

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