Todos deberíamos tener un lugar donde los recuerdos nos invadan hasta cuando la edad nos dificulte recordar. Un paraje mágico que nos transporte a ese momento crucial que cambió nuestras vidas para siempre. En mi caso el sitio sería la feria de Ronda donde conocí a mi mujer hace ya casi 19 años, el limonero es una licencia poética, aunque puede que algún día plante uno y haga lo que narra la poesía. Espero que os guste:

Detrás del limonero te espero

donde te di el primer beso,

donde te dije que te quiero.

Allí dejé nuestros nombres grabados

y que en su tronco sean eternos,

testigo de nuestro amor sincero.

Recuerdo indeleble en nuestra memoria

por si alguno cae el primero.

Un lugar que guarda nuestro tesoro,

donde narrar a los nietos la gloria

de un pequeño pastor renegado

que con su poder de oratoria

convenció a la princesa más bella

para que abandonara su hogar. 

Qué bonita epopeya fue aquella…

Cargada de trabajo y problemas

y de amor y cariño colmada.

Detrás del limonero te espero

acude si algún día notas mi falta

y posa tu mano en su tronco,

Yo posaré la mía encima

y agarraré tu cintura para besarte.

Aunque quizás no lo notes

Yo estaré ahí para abrazarte

y darte fuerza para que no te agotes.

Cuando se te acabe el camino

y la parca quiera darte la mano

¡No la cojas! Recuerda que…

Allí te esperaré de nuevo

Donde te di el primer beso

Donde te dije que te quiero

Donde otra vez de la mano 

Juntos volaremos de nuevo.
Categorías: Poesía

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