En muchas ocasiones habrás escuchado esta expresión sin ni siquiera plantearte su procedencia. El acto sexual tiene una gran cantidad de eufemismos que usamos a diario y este es uno de los más famosos. ¿Pero cuál es su procedencia? En este artículo te hablo de cuatro posibles versiones que encontré de diferentes fuentes y de una más que ha salido de mis propias conclusiones. No te pierdas ninguna.
Primera versión: romanos sodomitas

La primera versión que he encontrado nos habla de la posibilidad de que los romanos y los griegos sodomizaban a los líderes vencidos en un altar de piedra. Esta versión no está documentada; de hecho, parece sacada de una novela LGTBI de Wattpad y me hace pensar que es una invención moderna para explicar el término.
Segunda versión: procedencia celta

La segunda versión nos habla del culto megalítico antiguo y tiene un poco más de rigor, aunque no demasiado, pero su explicación me parece mucho más plausible que la anterior.
Todos sabemos que durante el Neolítico y parte de la Edad del Bronce, las tribus antiguas usaban las rocas de gran tamaño como cultos a la divinidad.
Pues bien, existe la leyenda de que una forma de solicitar a las diosas de la fertilidad ayuda para concebir era que las féminas se subieran a una de estas piedras colocadas de forma horizontal.
Sobre ellas comenzaban un baile pendular mientras las protuberancias firmes de la roca estimulaban su clítoris hasta, entiendo yo, que notaran el calambrillo que les dijera que el contrato estaba sellado. La ventaja es que la piedra nunca les fallaba, siempre estaba dura cuando ellas lo requerían.
La tercera versión nos devuelve al Imperio romano
En la ciudad de Mérida, la solemne Emérita Augusta, encontramos el arco de Trajano. Al parecer, cerca de él existe una piedra que tiene cierta forma fálica que era frotada antes de cruzarlo por aquellos que acudían a la ciudad a hacer negocios. Puede tener cierta veracidad, ya que, si el negocio era muy beneficioso para una de las dos partes, el beneficiado podría decir que se había pasado por la piedra a su cliente como manera de sodomización económica y exaltando así su capacidad por encima de la del otro. Esto aún a día de hoy se puede usar en actos parecidos.
La cuarta versión, también romana, también plausible

He encontrado una teoría que nos habla de la posibilidad de que esta expresión sea una variación de pasar por las horcas caudinas. Esta acción fue el castigo que sufrieron los romanos tras una derrota contra los samnitas, allá por los albores del que a la postre sería el Imperio romano.
Los soldados, tras perder la batalla, se vieron obligados a pasar bajo estas horcas (yugo en algunas versiones), despojados de sus armas y con tan solo una túnica como prenda. Esto hacía que, al agacharse, se les vieran las partes pudendas y este hecho fuera tomado como un acto de sometimiento a otra persona.
Última versión sacada de mis razonamientos durante la documentación para este artículo. LA RESPUESTA SIEMPRE ESTÁ EN LA BIBLIA.
La procedencia de este término no está nada clara, al menos si hacemos caso a la documentación que he encontrado.
En el libro de Job 31:10 tenemos la siguiente frase en latín:
«Molat pro alio uxor mea, et super illam incurventur alii».
Que significa: «Que mi esposa muela para otro (el grano de trigo), y que otros se inclinen sobre ella (básicamente habla del acto sexual)».
Dentro del contexto de este capítulo del libro de Job, lo que quiere aclarar es que él jamás cometió adulterio, como podéis ver vosotros mismos:
1 Yo establecí un pacto con mis ojos para no fijar la mirada en ninguna joven.
2 Porque ¿cuál es la porción que Dios asigna desde lo alto y la herencia que el Todopoderoso distribuye desde el cielo?
3 ¿No es la ruina para el injusto y el desastre para los que hacen el mal?
4 ¿Acaso él no ve mis caminos y cuenta todos mis pasos?
5 Si caminé al lado de la mentira y mis pies corrieron hacia el engaño,
6 ¡que Dios me pese en una balanza justa y reconocerá mi integridad!
7 Si mi paso se desvió del camino y mi corazón fue detrás de lo que veían mis ojos; si alguna mancha se adhirió a mis manos,
8 ¡que otro coma lo que yo siembro y mis retoños sean arrancados de raíz!
9 Si me dejé seducir por alguna mujer o aceché a la puerta de mi vecino,
10 ¡que mi mujer muela el grano para otro y que otros abusen de ella!
11 Porque eso sí que es una infamia, un delito reprobado por los jueces;
12 es un fuego que devora hasta la Perdición y exterminará de raíz todas mis cosechas.
¿Pero qué tiene que ver moler el grano con el sexo?
Desde mi punto de vista, más de lo que podamos creer. Moler el grano se consideraba un trabajo de la mujer en época antigua, o más bien una obligación, como otra obligación era satisfacer al marido y este a ella.
En el judaísmo se considera la sexualidad como no pecaminosa. Establece que el deseo sexual no debe ser nunca reprimido.
La literatura hebrea antigua reconoce la sexualidad como un hecho fundamental de la vida humana.
Si leemos el Génesis 1:28, Dios bendijo a la primera pareja y le ordenó crecer y multiplicarse. La tradición judía considera esto como una obligación positiva.
El hombre está obligado a procrear para asegurar la descendencia. Los rabinos del Talmud aceptan esta obligación y dicen que el sexo debe disfrutarse.
Pero esto, aunque se acerca bastante, todavía no es concluyente si no tenemos en cuenta cómo se molía el trigo en el siglo V antes de Cristo.
Toda la noche muele que muele…
Esta frase que cantaba Camarón puede esclarecernos aún más a qué se refiere el término. En época antigua se molía el grano con un molino de mano. La mujer, reclinada sobre una piedra, frotaba con otra el cereal hasta que este se transformaba en harina, como podemos ver en la siguiente ilustración:

El movimiento pendular que se debe hacer junto al esfuerzo podría recordar a cuando un hombre toma a una mujer por detrás y juntos practican el sexo a cuatro, como se conoce hoy en día.
Fácilmente, podemos imaginar que el marido, al ver a su mujer en esa situación, muchas veces podría aprovechar la coyuntura y darle matarile allí mismo sobre la piedra o, en su defecto, que esta acción incitara al marido a realizarlo.
¿Cómo eran los molinos que había en las casas de tiempos bíblicos?
En las casas de tiempos bíblicos por lo general había un molino de mano para hacer harina. Moler los granos era parte de las tareas diarias de las mujeres o los sirvientes de la casa. El sonido de la molienda era un símbolo de la vida cotidiana (Éxodo 11:5; Jeremías 25:10).
Se han encontrado dibujos y estatuillas del antiguo Egipto que ilustran cómo se trabajaba con este tipo de molino. Estaba compuesto por dos piedras: una ligeramente cóncava donde se colocaba el grano y otra más pequeña con la que se molía. El trabajador se arrodillaba frente a la piedra grande y agarraba con ambas manos la piedra pequeña. Luego, ejerciendo fuerza con la parte superior del cuerpo, la movía hacia delante y hacia atrás para triturar el grano. Según cierta obra, la piedra pequeña pesaba entre dos y cuatro kilos (cuatro y nueve libras). Si se golpeaba con ella a alguien, podía morir (Jueces 9:50-54).
Los molinos eran esenciales para la supervivencia de una familia. Por esa razón, la Biblia dice: «Nadie debe apoderarse de un molino de mano ni de su muela superior como prenda, porque es de un alma [o vida] que se está apoderando como prenda» (Deuteronomio 24:6).
La simbología del trigo y del pan en la religión judeocristiana
Jesús se compara a sí mismo con el grano de trigo, que primero debe caer en la tierra y morir, para después resucitar y llevar mucho fruto. Se refiere metafóricamente al trigo comparándolo con los hijos del Reino, la buena semilla.
La economía de los cereales fue muy importante en toda la tierra de Israel. El pueblo hebreo vivía básicamente de ella.
A mi modo de entender, podían ver el hecho de moler el cereal como parte del ciclo de la vida y así comparar su trabajo con el sexo con deseos reproductivos, algo así como la siembra de la semilla.
Esto nos explica el eufemismo, moler para referirnos al acto sexual, pero ¿por qué pasar por la piedra?
El verbo moler básicamente significa eso, pasar por la piedra o muela; de hecho, si buscamos la etimología de la palabra, nos dice que proviene del latín molere y esta, a su vez, del griego Miles. ¿Y quién era Miles? Pues ni más ni menos que el inventor del molino de Alesiai, un pueblo de Laconia y padre de Esparta.
De hecho, en latín existía la palabra mola, que significaba ni más ni menos que literalmente «piedra de molino», o sea, que moler literalmente es pasar por la piedra.
En Sátiras 2 de Horacio tenemos otra vez el mismo uso
En la Sátira 2, Horacio aborda temas relacionados con la vida cotidiana, la moralidad y las relaciones humanas.
La frase en cuestión se encuentra en el siguiente contexto:
«Huc iuvenes aequom est descendere, non alienas permolere uxores».
Traducción: «Es apropiado para los jóvenes descender aquí, no para moler las esposas ajenas».
Horacio utiliza esta expresión para reflexionar sobre la conducta sexual y la fidelidad conyugal. Sugiere que es preferible mantener relaciones casuales (descender) en lugar de involucrarse en adulterio o relaciones ilícitas (moler las esposas ajenas).
En resumen, esta frase enfatiza la importancia de mantener relaciones dentro de los límites apropiados y evitar causar daño a otras personas.
Actualización de 2026: los catalanes también se pasan por la piedra
Cuando pensaba que ya había terminado con este asunto de las piedras, los molinos y las prácticas amatorias de nuestros antepasados, resulta que en 2026 he encontrado una nueva pista que me ha hecho volver a darle vueltas al tema.
Y esta vez no he tenido que viajar hasta la antigua Roma ni consultar las escrituras sagradas. Me ha bastado con acercarme lingüísticamente a Cataluña.
Resulta que en catalán existe la expresión «passar per la pedra», que se utiliza para referirse a someter o dominar a alguien, obligándolo a hacer algo contra su voluntad.
Hasta aquí nada especialmente sorprendente, porque en castellano también podemos utilizar la expresión con un sentido parecido. Pero la cosa se pone interesante cuando descubrimos que algunas recopilaciones catalanas recogen además su significado sexual.
En el Diccionari del català popular i d'argot, de Joaquim Pomares, publicado en 1997, aparece con el sentido de conseguir mantener relaciones sexuales con alguien que inicialmente se negaba.
Vamos, que nuestros vecinos tampoco se han limitado a utilizar las piedras para construir casas y levantar monumentos.
Pero lo que verdaderamente me ha llamado la atención es que existe otra expresión catalana: «passar per la mola».
Y aquí es donde se me han vuelto a encender todas las alarmas.
Porque, como ya he explicado anteriormente, mola era precisamente la palabra latina relacionada con la piedra del molino.
¡Otra vez el molino! ¡Otra vez la dichosa piedra!
El Diccionari de sinònims de frases fetes, de M. Teresa Espinal, publicado en 2004, recoge ambas expresiones como relacionadas con el sometimiento y la obligación de aceptar la voluntad de otra persona.
Softcatalà también las presenta como expresiones equivalentes.
Esto no significa que podamos afirmar que el castellano tomó la expresión del catalán, ni que los catalanes inventaran semejante manera de referirse al sexo. Tampoco demuestra que el significado sexual de passar per la pedra proceda de los molinos.
Pero, a mi modo de entender, la coincidencia resulta bastante curiosa.
Tenemos una expresión que habla de pasar por la piedra, otra que habla de pasar por la muela y una antigua metáfora latina que utilizaba el verbo moler para referirse al acto sexual.
¿Casualidad? Podría ser.
¿Una prueba definitiva de mi teoría? Ni mucho menos.
¿Otra pista que me hace sospechar que mis razonamientos sobre los molinos no iban tan desencaminados? Pues también.
Lo que está claro es que nuestra querida piedra sigue apareciendo donde menos la esperamos.
Y después de todo lo investigado, empiezo a pensar que, si aquellas piedras hablaran, más de uno terminaría poniéndose colorado.
De momento, seguiré defendiendo la posibilidad de que la molienda y sus movimientos tengan algo que ver con esta curiosa expresión.
Eso sí, como ya he dicho, una cosa es encontrar indicios y otra muy distinta demostrar el origen de una expresión que posiblemente lleva siglos circulando de boca en boca.
Nunca mejor dicho.
Fuentes de la actualización de 2026
- Paremiologia Catalana Comparada Digital: https://pccd.dites.cat/p/Passar_per_la_pedra
- Softcatalà, «passar per la pedra»: https://www.softcatala.org/diccionari-de-sinonims/paraula/passar%20per%20la%20pedra/
- Softcatalà, «passar per la mola»: https://www.softcatala.org/diccionari-de-sinonims/paraula/passar%20per%20la%20mola/
Conclusión
Mola era como los romanos llamaban a la piedra del molino, por lo que moler es el acto de pasar dicha piedra, lo que nos lleva a la conclusión de que pasarse por la piedra para referirnos al acto sexual proviene del mundo antiguo y va en referencia al acto de moler el cereal.
Espero que os haya gustado este artículo y muchas gracias por leerme.
Fuentes:
https://fraseomania.blogspot.com/2019/06/pasar-por-la-piedra.html
https://www.vatican.va/content/vatican/es.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_las_Horcas_Caudinas
mola – Etimología, Origen y Significado | etymonline
Molinos de mano en tiempos bíblicos | La expresión “estar en el seno” | ¿Lo sabía? (jw.org)
Microsoft Word – 00 Agricultura-Biblia 2013+fig.doc (coiaclc.es)
Así es la sexualidad para los judíos ortodoxos (nuevatribuna.es)