imagen de un lobo con piel de cordero.

En estos últimos días de abril de 2024, me ha venido a la mente en incontables ocasiones la expresión “hacer el paripé”. Curiosamente, hacía bastante tiempo que no la pronunciaba.

Cuando alguien “hace el paripé”, aparenta de forma hipócrita ser alguien que no es, tener algo que no tiene o afirmar que va a hacer algo que en realidad no hará, todo con el objetivo de obtener un beneficio moral, económico o incluso político.

Lo peor de todo es que con los años uno empieza a identificar rápidamente a estos individuos, lo que genera cada vez más rechazo.

¿Pero de dónde procede esta expresión?

La palabra “paripé” (paruipén) proviene del caló o calé, que, por cierto, los gitanos de mi barrio siempre lo llamaron Romaní. Aunque en la RAE y otras fuentes se menciona como “caló”, en su origen esta palabra significaba “trueque, cambio o trato”.

Los gitanos, expertos comerciantes (basta con visitar el mercadillo un domingo para ver su innata capacidad de marketing), son capaces de vender agua a la orilla de un río o carbón en un incendio. Para lograrlo, utilizan sus habilidades de venta para “camelarte” y conseguir que compres sus productos.

“¡A euro, a euro, a euro, niña, las tengo regalás, la braguillas de calidá!”

Vendedor de baratillo standard.

En español, la palabra “paripé” pronto adoptó su significado actual, que según la RAE es el siguiente:

Fingimiento, simulación o acto hipócrita.

Fingimiento, simulación o acto hipócrita.

Hacer el paripe:

Presumir, darse tono.

Anécdota:

Mi padre siempre cuenta que había un comerciante (seguramente gitano) vendiendo un burro en una feria ganadera. A todos los que se acercaban, les describía con gracia lo bueno que era aquel animal para el trabajo y lo noble y obediente. Sin embargo, cuando el comprador se alejaba, le decía al burro:

“¡Y que tenga que decir yo, que tú eres bueno!”

Esta anécdota define a la perfección lo que es “hacer el paripé”.

Conclusión y opinión personal:

No es malo hacer un poco de paripé de vez en cuando. Creo que en las ventas, todo el mundo de cierta manera simula o exagera para conseguir su sustento. En el caso de los gitanos, ¡ole por ellos! No le hacen daño a nadie.

Sin embargo, cuando uno tiene un cargo de responsabilidad que influye en el buen funcionamiento de un país, hacer el paripe para obstaculizar la justicia y la libertad de expresión me parece un acto detestable. Solo el tiempo nos dirá la gravedad de sus consecuencias.

Pero el verdadero problema no son quienes hacen el paripé, sino aquellos que, conociendo sus motivos detestables, los aplauden y protegen por sus propios intereses.

¡Cuidado! Recordad que no somos eternos y que nuestros actos actuales refutarán los de nuestros contrarios en el futuro. En Derecho, se llaman precedentes. Por eso es muy peligroso intervenir en estamentos que deberían ser independientes, como la educación, el poder judicial y los medios de comunicación.

Hoy lo hacen los tuyos, pero mañana, refutados por tus propios actos, lo harán tus contrarios.

Espero que os haya gustado. Un saludo y muchas gracias por leerme.

Fuentes:

https://dle.rae.es/parip%C3%A9?m=30_2

La vida misma.

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